PABLO FERRI

México registró 330 ataques contra figuras políticas en la última campaña electoral, que inició oficialmente el 1 de marzo y terminó, oficiosamente, el día de la elección, el 2 junio, según The Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED), una organización sin ánimo de lucro, con sede en Estados Unidos. En 95 de esos ataques hubo al menos un muerto. Estos datos convierten la última campaña electoral en la más violenta de los últimos años en el país, más que las de 2021 y 2018, que registraron 257 y 254 ataques respectivamente. ACLED cuenta también los ataques de todo el ciclo electoral, que abre la horquilla temporal del 7 septiembre de 2023 al 15 de junio de este año. En total fueron 540 ataques.

Los datos de la organización constatan las de otras, como la consultora mexicana Integralia o el think tank Laboratorio Electoral, que han consignado un alto nivel de violencia estos meses. A finales de mayo, Integralia contaba, por ejemplo, 560 víctimas de violencia política desde septiembre de 2023. Integralia y Laboratorio de Ideas sumaban alrededor de 30 candidatos o aspirantes asesinados desde septiembre de 2023, con una diferencia mínima entre ambas. Pese a ello, el Gobierno, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, informó hace unos días que la cifra real era de 12.

Como sea, ACLED interpreta las cifras y da cinco claves de la violencia durante el proceso electoral. Por un lado, explica, “los ataques violentos se cometen principalmente a nivel local, [ya que] de los 216 eventos contra candidatos, sus seguidores, o familiares, más del 80% involucraron a candidaturas para puestos locales”. En su último reporte de una serie de cuatro, la organización señala además que “los perpetradores tratan de ejercer presión sobre las autoridades locales: los funcionarios actuales y anteriores que no se postularon para nuevos cargos también fueron blanco en más del 40 % de los eventos”.

ACLED vincula la violencia a pugnas entre grupos criminales, pero también a “agentes de poder a nivel local”. Dice el reporte que “seis de los diez estados que registraron más eventos de violencia contra figuras políticas también están entre los diez más afectados por la violencia del crimen organizado. Esto es particularmente cierto para Guerrero, que ocupa el segundo lugar por la cantidad de incidentes violentos contra figuras políticas, pero el primero por la cantidad de fallecidos en estos ataques. En Chiapas, el estado con los niveles más altos de violencia contra figuras políticas durante este proceso electoral, el aumento de la violencia vinculada a la rivalidad entre el cártel Jalisco y el cártel de Sinaloa contribuyó a un aumento de más del 90 % en la violencia contra figuras políticas en comparación con el ciclo electoral de 2021”, señala.

FUENTE: EL PAIS.